martes, 7 de septiembre de 2010

Sobre el sistema de selección de los Ministros de la SCJN

El día de hoy leí un comentario que hacía un lector en relación a una noticia publicada por el periódico El Universal. El citado lector decía, en lo que interesa,  que "... si forman parte (los ministros) de uno de los poderes de la unión deben ser elegidos y no propuestos por el ejecutivo".

Pensar que los miembros del más Alto Tribunal de nuestro país sean electos mediante voto popular resulta, cuando menos, riesgoso. 

En la actualidad, los Ministros de la SCJN son electos por el Senado de una terna propuesta por el Ejecutivo Federal, este mecanismo, según un trabajo del CIDE denominado "La forma es fondo. Cómo se nombran y cómo deciden los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación" de  Carlos Elizondo y Ana Laura Magaloni, derivó de la reforma constitucional de 1994, también llamada "reforma judicial" tenía como objeto legitimar a los nuevos Ministros del Alto Tribunal, como explican los autores:


Las reglas de elección sólo se pueden explicar en el contexto político en el que se aprobó la reforma constitucional de diciembre de 1994. El hecho de que el nombramiento de los 11 ministros tuviera que hacerse al mismo tiempo —dado que con dicha reforma se removieron a los 21 ministros que conformaban este tribunal— hacía difícil, en términos políticos, que el presidente simplemente mandara 11 candidatos por separado.


Los tiempos políticos han cambiado desde aquella reforma y habría de pensar la posibilidad de regresar al anterior sistema de selección, es decir, un solo candidato con la aprobación del Senado, que resulta más acorde al régimen presidencialista de nuestro país. Al efecto, nuevamente traigo a colación el trabajo del CIDE a que he hecho referencia:


El sistema de ternas obliga a los tres candidatos a ministro a competir entre ellos para lograr los apoyos requeridos, lo cual puede tener un efecto negativo en la fortaleza e independencia del máximo tribunal. El ministro Azuela lo explica con claridad: “las ternas llevan a debate y consensos políticos que pudieran traducirse en que después se reclamen los apoyos que se dieron para que la persona saliera”.Un sistema de nombramiento en donde el presidente propusiera a un solo candidato y que éste tuviese que ser ratificado por mayoría calificada del Senado sería mucho mejor para aminorar la politización del nombramiento y, al mismo tiempo, generaría un debate público más amplio y profundo sobre los méritos y cualidades del candidato propuesto.


Otro tema interesante a considerar, sería el planteado por Mariano Azuela, ex Ministro de la SCJN, en el sentido de que "de cada dos designaciones de ministros, una debe recaer en miembros del Poder Judicial"(Reforma, 19 de nov de 2009. Arranca relevo en la Corte). En efecto, la Corte es un órgano político del Estado pero su función es la de impartir justicia, lo que día a día hacen cientos de jueces y magistrados del Poder Judicial Federal. El equilibrio entre personas externas y jueces de carrera, me parece que debe de mantenerse siempre equilibrado, cargado desde mi punto de vista, a favor de estos últimos. 


Sería bueno que este tema se abordara en la tan anunciada reforma del Estado, donde el Constituyente Permanente analizara los pros y contras de los dos sistemas de selección descritos (candidato único y ternas).

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